Viaja barato a Praga, la madre de todas las ciudades

LA MADRE DE LAS CIUDADES

Al terminar el día, los últimos rayos de sol bañan las agujas doradas de Praga, surgen misteriosas siluetas de torres y edificios monumentales a la vez que un halo mágico cubre la ciudad convirtiéndola en escenario de cuento de hadas. Durante miles de años la transformación diaria de esta ciudad, en el corazón de Europa, ha hechizado a millones de personas incapaces de repeler el embrujo de tanta belleza.

Conocida también como “la Madre las Ciudades”, Praga no es una ciudad museo, es el centro económico, político y cultural de la República Cheque y sede de importantes organismos internacionales. Después de más de 4 décadas un tanto oculta tras el “telón de acero”, poco a poco ha empezado a retomar su lugar entre las ciudades más bellas de Europa. Encantados por su hermosura quedaron en el pasado hombres como Humbold, Wagner, Beethoven, y un eterno enamorado de Praga fue Mozart, quien compuso una sinfonía en homenaje a la ciudad.

A Praga, con sus callejuelas angostas y retorcidas, hay que descubrirla despacio, con calma, para que no se nos escapen románticos e inolvidables rincones que pasarán desapercibidos a un visitante apresurado. Echando un vistazo a la situación geográfica de Praga, comprenderemos parte de su desarollo histórico. Situada en el corazón de Europa, no es otra cosa que un cruce de caminos, un cruce de culturas, un cruce de gran significado estratégico que tuvo como resultado una historia muy dramática para la ciudad, pero también importantes momentos llenos de fama y gloria.

Sin duda alguna, una de las épocas de mayor auge fue bajo Carlos IV (1346-1378) quien, además de rey checo, fue rey alemán, lombardo y emperador romano. Carlos IV, a parte de escritor, fue uno de los pocos gobernantes medievales cultos, reunió a su alrededor a los principales pensadores y eruditos de su tiempo. Fundó la Universidad Carolina (1348), la primera en Europa central. En las inmediaciones de la Universidad fue creciendo Nove Mesto (la Ciudad Nueva) con una amplia red de vías de comunicación. El eje principal lo formaron el Mercado de los Caballos, actualmente la Plaza Wenceslao, el Mercado Ganadero, hoy Karlovo Namestri (Plaza de Carlos), la mayor plaza de Europa, con 80.550 metros cuadrados, y la actual calle Hybernska.

UN POCO DE HISTORIA

Las casa más bellas se construyeron en Staromestske Namesti (Plaza de la Ciudad Vieja) con bellos relieves en sus fachadas y llamativos colores pastel. Aparte de la reconstrucción del Castillo y el proyecto para la construcción de la Catedral de San Vito, una de las obras arquitectónicas más importantes de esa época es Karluv Most (El Puente de Carlos). Carlos IV convirtió Bohemia en el centro del Imperio y a Praga en sede imperial, dispuso de todos los medios, fantasía y decisión para hacer de su ciudad uno de los principales centros de la cultura europea en el siglo XIV.

2 siglos después, el emperador Rodolfo II fue quien brindó un nuevo e importante apoyo al desarrollo de la ciudad. Resulta también amante del arte, así como de la astronomía y la alquimia. Presta gran servicio al Castillo de Praga, al confort de las habitaciones espaciosas y se dedica a coleccionar cuadros y obras de arte. La corte se llena de pintores, escultores, poetas, músicos, diplomáticos, pero sin ninguna duda, una de las principales personalidades de fama internacional que sirve a Rodolfo II es el astrónomo danés Tycho Brahe, quien tiene su sepultura en Praga.

LA LEYENDA DE GOLEM

De la época de Rodolfo II viene “Golem”, la leyenda checa por excelencia. Según se dice, el rabino Low, que en realidad existió y tiene su tumba en el cementerio del Barrio Judío, consiguió descifrar el secreto que guardaban unos antiguos pergaminos que permitían producir vida artificial. Se dice que una noche el rabino y su ayudante se encerraron en el sótano de su casa, hicieron una gran figura de arcilla con ciertos rasgos humanos y después de leer y rezar lo que decían los antiguos pergaminos de atrás para adelante y viceversa, la gran mole de arcilla cobró vida.

Diferentes versiones señalan que tras la ira de Dios, el rabino se vió obligado a destruir a Golem, el hombre de arcilla, mientras que otras indican que hombres de mal se apoderaron de él, por lo que el rabino terminó destruyéndole. La versión más divulgada asegura que ante el epeligro de que Golem cayera en manos de malhechores, el rabino Low lo ocultó en algun sótano de Praga. Frecuentemente aparecen aventureros que organizan grupos de exploración para buscar a Golem. Hasta la fecha nadie lo ha encontrado.

Golem es todo un símbolo de Praga, llevan su nombre grupos musicales, bares, cafés, su silueta se lleva en camisetas, y réplicas de arcilla, de todas dimensiones, se venden por las calles.

CREENCIAS Y RITUALES

Otra de las creencias relacionadas con el Barrio Judío se desarrolla en el cementerio. Sobre las lápidas resulta común y corriente encontrar piedrecillas sobre trocitos de papel. Las personas que visitan el cementerio suelen escribir en un trozo de papel un deseo, luego lo colocan sobre una de las muchas lápidas y ponen sobre él una piedrecilla para que el viento no lo haga volar. A partir de ese momento, debe transcurrir un año y el deseo se cumplirá. Y siguiendo con los rituales propios de la ciudad, hay una serie de lugares donde resulta “conveniente” tirar una monedilla para ver deseos cumplidos, pero el más generalizado es el de lanzar una moneda al río Vltava, desde cualquier lugar, pero, según indican los “expertos” el mejor sitio es el Puente de Carlos. Ello garantiza que se repetirá la visita a Praga.

El río Vltava atraviesa silencioso y con calma la ciudad cual fina pincelada, inspiración de poetas, pintores y músicos. Sus aguas, testigos mudos del desarrollo de Praga, son un importante medio de subsistencia, gracias a la pesca, el transporte fluvial, extracción de arena, deriva de balsas y explotación de hielo invernal, entre muchas más actividades. Sus aluviones dieron origen a muchas islas, y no fue hasta el siglo XVIII cuando comenzaron los habitantes de Praga a retener las riberas de las islas, ganando así más espacio en el centro mismo de la ciudad.

ISLAS DE PRAGA

La primera isla desde el sur es Cisarska Louka (Prado Imperial), donde en 1927 tuvo lugar el banquete de coronación del rey Wenceslao II. Frente a ella se encuentra Veslarsky Ostrov (Isla de las Regatas), sede de un importante club de remo y vela. Slovansky Ostrov (Isla Eslava) surgió en el siglo XVIII y en su entrada principal se encuentra un enorme edificio neorrenacentista con una gran sala de baile, donde en 1841 el segundo baile checo.

La ciudad tiene un total de 8 islas importantes, pero sin duda alguna, una de las más románticas es la Isla Kampa, separada de la tierra firme de Mala Strana por Certovka (el Canal del Diablo), antigua fortaleza hidráulica de 3 molinos. Su hermoso parque constituye un verdadero oasis de silencio y tranquilidad y ofrece desde la ribera una interesante vista del río y de Stare Mesto (la Ciudad Vieja). Es uno de los lugares preferidos de los enamorados.

Además de bellísimos lugares llenos de historia, Praga es una ciudad moderna, con trajines y actividades iguales a los de cualquier gran ciudad. Cantidad de galerías, teatros, salas de concierto, clubes nocturnos, centros comerciales, tiendas y todo lo que necesitemos se encuentra en Praga. No es raro que sobre el Puente de Carlos, mientras se contemplan las viejas fachadas de la ciudad y bajo una mágica influencia colectiva, cientos de personas cumplan cada día el rito de tirar una moneda al Vltava para volver una y otra vez.

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